Queloides – Cicatrices Anormales

Las cicatrices hipertróficas y los queloides son lesiones motivadas por reparación fibrosa excesiva de los tejidos cutáneos como consecuencia de un traumatismo, herida o un proceso inflamatorio en la piel. La cicatriz hipertrófica se mantiene limitada al lugar exacto de la herida y, con el tiempo, tiende a disminuir, mientras que el queloide se extiende más allá de los límites de la lesión original invadiendo la piel vecina con prolongaciones en forma de dientes y puede seguir aumentando de tamaño durante décadas.

¿Qué es?

El queloide se muestra como un tumor duro, fibroso, de bordes irregulares y bien delimitados, que se localiza en el sitio de una herida previa y se extiende más allá de los límites de lesión original, con prolongaciones en forma de dientes. El color es de rosado a morado y puede oscurecerse. La superficie cutánea es lisa y brillante, pudiendo existir áreas lastimadas. La cicatriz hipertrófica tiene un aspecto similar, siendo lineal cuando es tras herida quirúrgica y redondeaoda u ovalada si es consecuencia de lesiones inflamatorias. Por lo general, ambas lesiones son asintomáticas o ligeramente pruriginosos, aunque los queloides pueden ser dolorosos y molestos con la palpación. Como claves clínicas diagnósticas podemos considerar las proyecciones en dentadura del queloide, ausentes en la cicatriz hipertrófica y además la cicatriz hipertrófica no sobrepasa los límites de la lesión original y frecuentemente se observa una mejoría espontánea en los primeros meses, mientras que esto no sucede en el queloide.

¿Cómo es el procedimiento?

En la actualidad se realiza aplicación intralesional de glucocorticoides consiguiéndose un adelgazamiento de la lesión y mejoría del prurito en la mayoría de los casos. Recientemente se han descrito otras posibilidades terapeúticas preventivas como los geles y cremas de silicona. El láser de colorante pulsado también podría ser una alternativa terapéutica. En queloides de gran tamaño, otra posibilidad sería la escisión quirúrgica, asociada a la inyección intralesional de glucocorticoides o interferon alfa-2b para intentar limitar recidivas. Un enfoque de tratamiento combinado con modalidades quirúrgicas y no quirúrgicas es el mejor para el tratamiento y prevención de los queloides en la actualidad. En definitiva, ambas lesiones pueden plantear serios problemas al paciente cuando son de gran tamaño o localizan en determinadas topografías, como en la región facial o lóbulo auricular.